Para dueños de empresa, CFO y contralores
CFDI, declaraciones, nómina, IMSS y buzón, al día y en un espacio del que la empresa es dueña. Tu despacho, tu equipo, un auditor por una semana o la IA que ya usas entran con el permiso que tú das, y lo pierden cuando tú lo decides.
Tres minutos
El cambio de paradigma
En el sistema del despacho, en el de nómina, en el portal del SAT y en el del IMSS. Y cada vez que alguien la necesita —un auditor, el banco, un asesor nuevo, la autoridad— alguien arma la carpeta, la manda y, desde ese momento, ya nadie sabe dónde está. OpenTax es el lugar donde vive una sola copia, de la empresa, y el acceso lo das tú.
Vamos a ser francos: el SAT ve tu empresa entera en tiempo real, factura por factura. Tú la ves cuando alguien arma el reporte. Y si quieres una segunda opinión sobre un riesgo, hoy tienes que exportar, mandar y confiar.
Cuando la información vive con la empresa, el acceso deja de ser una carpeta que se manda y se vuelve un permiso: a quién, con qué nivel y hasta cuándo. Tu despacho entra al suyo y deja rastro. Un auditor entra una semana, sólo a leer. Otro despacho corre un escaneo de riesgos sobre tu operación sin que le entregues nada más que acceso. Y cuando cambias de despacho, no se lleva nada, porque nunca fue suyo.
OpenTax es ese lugar.
Y el mismo permiso se lo das a la IA que ya usas. Claude, ChatGPT o tu propio agente entran a lo mismo que ve tu equipo: le pides que concilie la nómina contra el IMSS, que verifique a un proveedor antes de darlo de alta o que lea un requerimiento antes de que llames al despacho.
Todo eso ya estaba en un portal a nombre de la empresa. Cuando vive en su espacio, quien lo necesita entra; no lo pide.
Tu despacho de siempre, un auditor para la revisión, un especialista para un requerimiento, un segundo despacho para una opinión, la IA para el cierre. Cada uno con su nivel; ninguno con la e.firma.
El representante legal firma. Por eso la evidencia de cada decisión tiene que ser de la empresa y quedar trazable: quién entró, qué hizo y con qué información.
La IA puede ejecutar. El acceso lo das tú.
Si un agente va a trabajar sobre la información fiscal de tu empresa, que sea sobre la información real y completa, con un permiso que diste y puedes quitar. No sobre una exportación de hace tres semanas.
Con la IA que ya usas
Con el mismo tipo de permiso que le das a una persona, tu agente entra a la información de la empresa: revisa, concilia, verifica y lee lo que llega. Tu despacho y tu equipo ven lo mismo.
Cada despacho y contador en OpenTax tiene un perfil con su historial real, calculado de cómo trabaja y no de lo que dice. Lo contactas desde el espacio de la empresa y le das acceso con el nivel que decidas: sólo lectura para una revisión o una auditoría, o completo para que lleve la contabilidad. Y se lo quitas en un clic.
Puntualidad en declaraciones, expedientes completos y respuesta a la autoridad se calculan de cómo trabaja cada despacho en OpenTax. Nadie compra posición.
Filtra por giro, tamaño de empresa y lo que necesitas: nómina, comercio exterior, defensa fiscal. Y las tarifas, cuando el despacho las publica.
Sólo lectura, facturación, contador o administrador: tú eliges, y lo cambias o lo quitas en el momento que decidas. La e.firma nunca sale del espacio de la empresa.
La información se queda con la empresa. El que sale pierde el acceso; el que entra encuentra el expediente completo desde el primer día.
Cómo empezar
Sin implementación ni migración. Con la e.firma de la empresa, OpenTax trae lo que el SAT ya tiene, y desde ese momento la información vive con la empresa. Cambia según sea una empresa o un grupo.
Con tu correo y el RFC. El espacio es de la empresa, no de quien lo abre: si cambia el director cambia el administrador, no el expediente.
CFDI emitidos y recibidos, declaraciones, nómina y buzón llegan solos. Si conectas SIPARE, también la propuesta de cuotas del IMSS. La e.firma no vuelve a salir de ahí.
Cada quien con su cuenta y su nivel: administrador, facturación, contador o sólo lectura. Luego conectas tu agente por MCP con el mismo tipo de permiso, y empiezas a preguntar.
Uno por empresa. Cada uno es un espacio con su propia e.firma, su sincronización y sus permisos.
Un solo lugar desde donde ves todas. El director de finanzas entra a las cuatro; el gerente de una planta, sólo a la suya.
Si una empresa la lleva un despacho y otra la lleva otro, cada uno ve sólo la que le concediste. Un auditor puede tener acceso a una sola.
Desde la barra, sin volver a entrar. Tu agente pregunta por la empresa que tengas abierta, y las cuatro quedan con el mismo nivel de control.
La e.firma se queda en el espacio de tu empresa, cifrada, y sólo se usa para hablar con el SAT. Nadie de los que invites la tiene: cada quien entra con su cuenta y el permiso que le das, y queda registrado quién tuvo acceso y hasta cuándo.
Precios
La visibilidad de cada RFC está en el plan gratis, con tu despacho adentro y timbrando por timbre. Pro suma la facturación completa, los riesgos, la nómina conciliada, el equipo con roles y la API; Corporativo, el grupo: cuatro empresas, consolidación y una sola factura.
Los timbres se compran aparte
Ningún plan los incluye. Compras un paquete, lo usas desde donde estés —Gratis incluido— y no caduca.
Desde $3 por timbre, y hasta $0.90 según el volumen del paquete.
Precios en pesos mexicanos, con IVA incluido. Gratis es gratis para siempre, los contadores no pagan por usar OpenTax, y se paga con tarjeta o SPEI.